Bañándonos entre plásticos

Hoy por hoy todos sabemos o como mínimo escuchado de la contaminación que sufre nuestro planeta a causa de los residuos plásticos, pero ¿sabes realmente donde acaba el plástico que tiramos? ¿Y las consecuencias que tiene en nuestro medio ambiente?

 

 

Ir al super y al pasar por caja pedir bolsas para llevar la compra resulta de lo más normal y habitual, pero estoy segura de que es un acto automático que no nos hemos parado a pensar. Esta bolsa va a tener un uso práctico de unos 15 minutos y luego al llegar a casa y sacar nuestra compra lo más probable es que acabe en la basura. Sólo el 7% de ellas se reciclarán, el resto acabarán en un vertedero, otras incineradas o lo peor pasarán directamente al medio ambiente contaminando el entorno como los mares donde perdurarán por décadas y siglos.

Esto no sólo pasa con las bolsas de plástico, también pasa con las botellas que tiramos 35 millones al año, unas 1.500 botellas de plástico por segundo. Y el aumento y consumo de plástico es cada vez mayor.

 

 

Según la ONU cada año van a parar 8 toneladas de plástico a los mares y a su vez éstos son ingeridos por los animales marinos. La organización calcula que si seguimos así en el año 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos, ya que la contaminación está presente en todos los fondos marinos desde el Ártico hasta la Antártida.

 

 

Los plásticos pueden durar 450 años y van viajando por los mares y océanos del todo el mundo, éstos se degradan en pequeños fragmentos casi inapreciables y pasan al fondo del mar. Estos fragmentos de plásticos se unirán con el plancton siendo ingerido por los peces, mariscos, tortugas que confunden los plásticos del mar con su comida bloqueándoles el sistema digestivo y causándoles la muerte. Algunos otros, como las ballenas sufren meses o años a causa de terribles heridas hasta finalmente morir por la imposibilidad de alimentarse. También causa graves consecuencias a las aves marítimas, es frecuente hallarlas con trampas de plástico de las que no pueden escapar o encontrarlas muertas con el estómago lleno de plástico. Y así miles y miles de animales marítimos.

 

 

 

El océano se ha convertido en un contenedor gigante, el 70% de la basura que termina en el mar es plástico. No tiene sentido lograr crear el material más indestructible del universo para tener un uso de 30 segundos y causar tantas consecuencias negativas al planeta.

¿Y entonces que podemos hacer? Pues si todos ponemos nuestro granito de arena se pueden hacer pequeños cambios en nuestros hábitos que traerán grandes beneficios a nuestro planeta. Primero hay que evitar el uso indiscriminado de plástico, usar bolsa de tela para la compra, es una cosa sencilla que podemos empezar hacer desde ya y no conlleva ningún esfuerzo. Intentar comprar a granel para evitar los productos con exceso de embalaje y compra productos empaquetados de vidrio o cartón y reciclarlos también. Beber agua del grifo filtrada, poner un filtro de agua en casa es una de las mejores inversiones que he podido hacer en mi vida, ya que las botellas de agua representan uno de los principales residuos a nivel mundial y no son totalmente reciclables.

 

 

Así que, para no empeorar el escenario actual hay que concienciarse, usar menos y reciclar, reducar y prestar más atención a nuestros hábitos.Y aunque el hombre parece que comienza a percatarse de la insostenibilidad del problema hay mucho camino por recorrer aún.

Cuidemos más de nuestro planeta que está sufriendo, seamos un ejemplo para aquellos que nos rodean y de las siguientes generaciones. Enseña al mundo que hay otras formas de hacer las cosas, el cambio empieza por ti.

 

 

 

Vanesa.

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